Aquí donde me ves, mi vida laboral empezó en el sector de la construcción, te estarás preguntando: ¿cómo he acabado aquí? En un momento concreto de mi vida empezaron a aparecer preguntas importantes: ¿cuáles eran mis necesidades? ¿mis límites? ¿de dónde venía toda aquella rabia?
Aprendí que ignorar el dolor no lo hace desaparecer, y que poner nombre a las emociones es el primer paso para transformarlas.
En aquel momento era CEO de mi propia empresa. Había conseguido lo que, en teoría, eran mis grandes objetivos… pero me sentía vacía.
El cuerpo empezaba a enviarme señales, y esta vez decidí escucharlas, conectando con mis emociones de una forma mucho más profunda. Necesitaba sentirme en equilibrio.
Entendí que el éxito externo no compensa la desconexión interna, y que escuchar el cuerpo es una forma de honestidad profunda.
Así apareció con claridad mi vocación: la educación y el acompañamiento emocional de personas.
Formarme en este ámbito mientras sostenía mi empresa no fue fácil y aprendí que crecer implica sostener la incomodidad, y que la resiliencia no es aguantarlo todo, sino saber cuándo ajustar el camino.
Y, de repente, la maternidad. Una experiencia tan intensa como transformadora. Un proceso de deconstrucción y renacimiento, de replanteamiento de valores, creencias y objetivos vitales.
Durante mucho tiempo, no fui capaz de reconocerme y eso me generaba un dolor que me rompía en dos.
Para avanzar, tuve que reconectar conmigo misma —con una nueva versión que ya no era la de antes.
Aprendí a escucharme, a cubrir mis nuevas necesidades y a poner límites desde un lugar mucho más consciente… desde el amor más profundo. Que cuidarme no es egoísmo, es responsabilidad emocional.
Hoy estoy aquí. Hoy sé que el cambio real comienza cuando nos atrevemos a mirarnos de verdad porque creo profundamente en la magia de la vida y en la importancia de las relaciones humanas en nuestro desarrollo personal. También sé, por experiencia propia, que cuando una persona se reconecta consigo misma… todo empieza a cambiar.
Aunque mi primer desarrollo profesional estuvo vinculado a la Arquitectura, con el tiempo entendí que mi verdadera vocación era acompañar a las personas en su crecimiento y bienestar.
Así inicié un nuevo camino, formándome en Pedagogía y Orientación Educativa. Me he especializado en Disciplina Positiva, Coaching y Educación Emocional, y he profundizado en la Psicología Positiva, el Mindfulness y la Inteligencia Emocional.
Todo este recorrido me ha permitido integrar conocimiento y experiencia en una mirada más humana, consciente y conectada con el desarrollo personal.
Mi metodología de intervención se fundamenta en bases de la pedagogia y la neurociencia, entendiendo que el verdadero cambio ocurre cuando la experiencia se siente, se integra y se incorpora de manera consciente en la vida cotidiana.
Trabajo desde un enfoque vivencial y de alto impacto, donde cada sesión está diseñada para que te lleves herramientas prácticas “puestas”, listas para aplicar desde el primer momento. Integro la gamificación y la diversión como elementos clave del proceso, facilitando un aprendizaje más profundo, significativo y transformador. Todo ello se desarrolla en un espacio de respeto, confidencialidad y cariño, donde puedes explorar con seguridad, conectar contigo y avanzar a tu propio ritmo hacia tu bienestar y crecimiento personal.